La alimentación es uno de los pilares más infravalorados en el desarrollo de un futbolista joven. Muchos jugadores entrenan bien y compiten con intensidad, pero no alcanzan su verdadero potencial porque no comprenden qué comen ni por qué lo hacen. En edades formativas, hablar de nutrición no debería centrarse solo en prohibiciones, sino en transmitir conocimiento útil y aplicable al día a día. Por eso, educar en hábitos alimentarios saludables es tan importante como cualquier trabajo sobre el césped.
Índice
La comida real como base del rendimiento
Cuando hablamos de comida real nos referimos a alimentos reconocibles, poco procesados y con un alto valor nutricional. Frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, huevos, pescado o carnes de calidad forman la base de una alimentación que favorece el crecimiento y el rendimiento deportivo. Sin embargo, muchos jóvenes futbolistas normalizan el consumo de ultraprocesados sin ser conscientes de sus efectos.
Aquí es donde educar cobra sentido. No basta con dar una pauta escrita; es necesario explicar cómo influye cada alimento en la energía, la recuperación y la prevención de lesiones. “Cuando el jugador entiende que comer bien le ayuda a rendir mejor, el cambio de hábito es mucho más fácil”, afirma Cristóbal, nutricionista de la academia.

Educar desde edades tempranas
Cuanto antes se empiece, mejores serán los resultados. Educar a niños y adolescentes sobre comida real no significa imponer dietas estrictas, sino enseñar a elegir mejor. En etapas tempranas, el objetivo es que identifiquen los alimentos, aprendan a escuchar su cuerpo y desarrollen una relación sana con la comida.
Educar también implica involucrar al entorno familiar. Padres y madres juegan un papel clave en la compra y preparación de alimentos, por lo que el mensaje debe ser claro y coherente. Cuando todos reman en la misma dirección, el jugador interioriza los hábitos con mayor naturalidad.
El error de separar nutrición y fútbol
Uno de los fallos más comunes en la formación deportiva es tratar la nutrición como algo aislado. El fútbol y la alimentación forman parte del mismo proceso de desarrollo, y educar en este aspecto debe estar alineado con la rutina diaria del jugador. Comer bien no es solo “fuera del campo”, es parte del rendimiento.
En nuestra experiencia en SIA Academy, integramos la nutrición dentro del modelo formativo. No hablamos de menús genéricos, sino de explicar por qué ciertos alimentos ayudan antes o después de los partidos, o cómo una mala elección puede afectar a la concentración y al descanso.
La adolescencia y la toma de decisiones
Durante la adolescencia, los futbolistas comienzan a tener mayor autonomía. Salen más con amigos, comen fuera de casa y toman decisiones propias, lo que hace imprescindible educar desde la responsabilidad y no desde el miedo. En esta etapa, el discurso debe ser cercano y realista.
“No se trata de prohibir una hamburguesa, sino de que el jugador sepa cuándo y cómo incluirla sin perjudicar su rendimiento”, explica Cristóbal. Educar en el equilibrio es mucho más efectivo que imponer reglas rígidas que difícilmente se mantendrán en el tiempo.

Nuestro enfoque en SIA Academy
En SIA Academy entendemos que educar en nutrición es formar jugadores más conscientes, autónomos y profesionales. Por eso, trabajamos de manera transversal, combinando charlas prácticas, seguimiento individual y ejemplos aplicados al día a día del futbolista. Nuestro objetivo no es solo mejorar el rendimiento inmediato, sino crear hábitos que acompañen al jugador durante toda su carrera.
Cuando hablamos de comida real en SIA Academy, lo hacemos desde la cercanía. Mostramos opciones accesibles, adaptadas a distintos contextos culturales y económicos, porque educar también es entender la realidad de cada jugador.
La relación entre comida real y salud mental
La alimentación no influye solo en el físico. Una dieta basada en comida real tiene un impacto directo en el estado de ánimo, la concentración y la calidad del descanso. Estos factores son clave en etapas de alta exigencia académica y deportiva, donde el estrés puede afectar al rendimiento.
Educar sobre esta relación ayuda a que el futbolista no vea la nutrición como una obligación externa, sino como una herramienta para sentirse mejor consigo mismo. Este cambio de percepción marca una diferencia enorme en la adherencia a los hábitos saludables.
Formar futbolistas completos
Educar a jóvenes futbolistas sobre la importancia de la comida real es una inversión a largo plazo. No se trata solo de rendir más el fin de semana, sino de construir una base sólida de salud y conocimiento. Cuando el jugador entiende, elige mejor; cuando elige mejor, rinde más y se cuida más.
En SIA Academy creemos que educar es acompañar, explicar y dar sentido a cada decisión. La comida real no es una moda, es una herramienta fundamental para formar futbolistas completos, preparados para competir y para cuidarse dentro y fuera del fútbol.






