Cuando termina la temporada escolar y comienzan las vacaciones, miles de jóvenes futbolistas aprovechan el verano para mejorar su nivel. Sin embargo, las altas temperaturas, los cambios en la rutina y el aumento de la carga física pueden convertir este periodo en un momento delicado si no se gestiona correctamente. Entrenar en verano no consiste solo en trabajar más, sino en hacerlo mejor, con seguridad y con un enfoque integral en la salud del jugador.
En SIA Academy entendemos el verano como una oportunidad única para crecer sin poner en riesgo el bienestar físico y mental. Por eso, nuestro campus de verano 2026 —que se celebrará del 22 de junio al 15 de agosto— está diseñado para equilibrar rendimiento, prevención y desarrollo personal. Nuestro objetivo no es solo formar mejores futbolistas, sino mejores deportistas a largo plazo.
Índice
Los riesgos reales de entrenar en verano
El calor intenso puede provocar deshidratación, golpes de calor, fatiga prematura y mayor riesgo de lesiones musculares. Además, los jóvenes suelen dormir peor durante el verano, cambian sus hábitos alimenticios y pasan más tiempo al aire libre, lo que influye directamente en su rendimiento.
Entrenar sin control puede ser incluso contraproducente para el desarrollo del jugador. La acumulación de fatiga reduce la capacidad de aprendizaje técnico y aumenta la probabilidad de sobrecarga. Por ello, la planificación debe adaptarse a las condiciones climáticas propias del verano.
En nuestra metodología, priorizamos las sesiones en horarios de menor exposición solar, incorporamos pausas de hidratación obligatorias y monitorizamos la intensidad de cada ejercicio. La prevención no es un complemento: es la base del entrenamiento en verano.

Adaptación progresiva y control de cargas
Uno de los errores más comunes durante el verano es pasar de una actividad moderada a entrenamientos intensivos en pocos días. El cuerpo necesita adaptarse gradualmente al calor y al volumen de trabajo.
En nuestro campus, estructuramos las primeras jornadas de verano con cargas moderadas y progresivas. Evaluamos la condición física inicial de cada jugador para personalizar el esfuerzo. No todos los futbolistas responden igual al calor ni al entrenamiento, y esa individualización marca la diferencia.
El director deportivo de la academia, Frederico Pereira, lo resume así:
“El talento solo se desarrolla cuando el cuerpo está preparado para soportar la exigencia. En verano debemos ser aún más inteligentes que intensos.”
Esta filosofía nos permite mantener un alto nivel de entrenamiento durante todo el verano sin comprometer la salud.
Hidratación, nutrición y descanso: el triángulo invisible
El rendimiento en verano no depende únicamente de lo que ocurre en el campo. La hidratación adecuada, una alimentación equilibrada y un descanso suficiente son factores determinantes.
Un jugador deshidratado puede perder precisión, velocidad de reacción y capacidad de toma de decisiones. Por ello, durante el verano insistimos en protocolos de hidratación antes, durante y después de cada sesión.
También prestamos especial atención a la nutrición. En verano es frecuente que los jóvenes consuman más refrescos o alimentos poco nutritivos. Nuestro equipo orienta a los jugadores para que mantengan una dieta que favorezca la recuperación y el crecimiento.
El descanso es otro pilar. Las altas temperaturas nocturnas pueden afectar la calidad del sueño, por lo que ajustamos los horarios y evitamos cargas excesivas en días consecutivos. Dormir bien es tan importante como entrenar bien.

Desarrollo integral más allá del físico
El verano también es un momento ideal para trabajar aspectos tácticos, técnicos y psicológicos que durante la temporada pasan a segundo plano. Con menos presión competitiva, los jugadores pueden experimentar, aprender y consolidar fundamentos.
En SIA Academy aprovechamos esta época para reforzar la inteligencia de juego, la toma de decisiones y la confianza. El crecimiento del futbolista no se mide solo en potencia o velocidad, sino en comprensión del juego.
Frederico Pereira lo expresa con claridad:
“El verano es el laboratorio perfecto para formar jugadores completos. Aquí se construyen las bases que luego marcan la diferencia en competición.”
Además, fomentamos la convivencia internacional, el aprendizaje cultural y los valores deportivos. El verano se convierte así en una experiencia formativa global, no solo en un periodo de entrenamiento.
Seguridad médica y supervisión profesional
Otro aspecto fundamental para entrenar con garantías es contar con supervisión especializada. Nuestro campus dispone de personal cualificado que vigila constantemente el estado de los jugadores.
La detección temprana de signos de fatiga o sobrecalentamiento permite actuar antes de que aparezca una lesión. Ajustamos sesiones, modificamos ejercicios o incluso suspendemos actividades si las condiciones lo requieren.
Una época para crecer sin riesgos
Esta época del año no debe ser vista como una pausa en la formación, sino como una etapa estratégica. Con la planificación adecuada, puede convertirse en el periodo de mayor progreso del año.
En nuestro campus de verano 2026 buscamos precisamente eso: que cada jugador vuelva a casa más preparado, más maduro y, sobre todo, sano. El verdadero éxito del entrenamiento es llegar a la nueva temporada en mejores condiciones que al terminar la anterior.
Cuando la salud, la ciencia y la pasión se combinan, el verano deja de ser un riesgo y se convierte en una ventaja competitiva. Ese es el compromiso con el que trabajamos cada día para formar a los futbolistas del futuro.






