Después del parón navideño, el futbolista suele enfrentarse a una realidad común: pérdida de ritmo, sensaciones físicas más pesadas y menor chispa competitiva. Las comidas más copiosas, el cambio de hábitos y la reducción de entrenamientos afectan directamente al rendimiento, pero con una planificación adecuada este periodo puede convertirse en una ventaja. Una rutina bien estructurada permite recuperar la forma de manera progresiva, segura y específica para el fútbol.
En SIA Academy entendemos este momento como una fase estratégica de la temporada, no como un simple regreso a la actividad. Por eso, diseñamos una rutina que respeta los tiempos del cuerpo y prioriza la adaptación física y mental del jugador, evitando riesgos innecesarios y buscando un rendimiento sostenible.
Índice
Fundamentos de una vuelta progresiva al entrenamiento
Toda rutina inteligente después de Navidad debe apoyarse en tres pilares: readaptación física, control de cargas y estímulos específicos de juego. No se trata de acelerar procesos, sino de reconstruir una base sólida que permita competir durante el resto del curso.
El primer paso de la rutina se centra en la movilidad articular y la activación muscular. Tras varios días de menor exigencia, el cuerpo necesita recuperar patrones básicos de movimiento antes de aumentar la intensidad. Este trabajo inicial reduce el riesgo de lesiones y mejora la calidad de los entrenamientos posteriores.
Ximo, preparador físico de la academia, lo explica claramente: “una buena rutina tras Navidad debe devolver al jugador sensaciones antes de exigirle rendimiento”. Esta idea define nuestra metodología: priorizar la calidad del movimiento por encima del volumen de trabajo.

El balón como elemento clave de la rutina
Uno de los errores más habituales en este periodo es separar el trabajo físico del fútbol. En SIA Academy apostamos por una rutina en la que el balón esté presente desde el inicio, porque el futbolista necesita reconectar con el juego, no solo con el esfuerzo físico.
Ejercicios técnicos, rondos, posesiones reducidas y juegos de toma de decisión forman parte de la rutina desde los primeros días. Estas tareas permiten recuperar coordinación, percepción espacial y velocidad mental, aspectos que también se resienten tras el descanso navideño.
Según Ximo, “cuando el jugador entrena con balón desde el primer momento, la rutina se asimila mejor y el nivel competitivo vuelve antes”. La motivación y el componente emocional son factores decisivos en este proceso, y una planificación inteligente los tiene en cuenta.
Progresión de cargas y prevención de lesiones
A medida que avanzan las sesiones, la rutina introduce estímulos más exigentes: cambios de ritmo, aceleraciones, frenadas y esfuerzos intermitentes similares a los del partido. Todo se hace de forma progresiva, controlando volúmenes e intensidades para evitar sobrecargas musculares.
Una rutina eficaz no es igual para todos. Cada jugador vuelve de Navidad en un estado diferente, por lo que la individualización es clave para una recuperación óptima. En nuestra metodología, ajustamos el trabajo según la edad, la posición y el historial físico de cada futbolista.
El control de cargas, el descanso activo y la recuperación forman parte de la rutina global. Dormir bien, hidratarse correctamente y respetar los tiempos de descanso acelera la vuelta al rendimiento y reduce el riesgo de lesión, algo fundamental en una fase tan delicada.

Convertir la Navidad en una oportunidad
Lejos de ser un problema, el periodo postnavideño puede convertirse en una oportunidad para mejorar. Una rutina bien planteada permite corregir desequilibrios, reforzar la base física y preparar al jugador para afrontar la segunda parte de la temporada en mejores condiciones.
En SIA Academy trabajamos esta fase con una visión a medio y largo plazo, convencidos de que una buena readaptación marca la diferencia cuando llegan los momentos decisivos. El jugador que vuelve con cabeza, vuelve más fuerte.
Aplicar una rutina inteligente después de Navidad no solo ayuda a recuperar la forma, sino que refuerza la disciplina, la confianza y el compromiso con el entrenamiento. El fútbol actual exige planificación, conocimiento y método, y esa es la mentalidad que transmitimos cada día.
Con una rutina bien diseñada, progresiva y adaptada al futbolista, el regreso al campo tras las fiestas puede convertirse en el punto de partida de una versión más completa y competitiva del jugador.






